Santa María Magdalena

El corazón de María Magdalena, como un lienzo en blanco

Jesucristo es el Salvador y nos muestra el amor que sintió por María Magdalena como ejemplo de arrepentimiento y amor a Jesús. Ella es Patrona de la Guardia de Honor, y su celebración litúrgica es el 22 de julio. ¡Que nos ayude e interceda por todos para alcanzar tanto amor y recibir la Misericordia! que fue puesta como ejemplo para todos nosotros y, especialmente, para aquellos que juzgan sin pensar qué lejos están del Espíritu Salvador de Jesucristo.

Dice San Pablo (Rm 7, 2-4); “Hermanos míos, respecto a la ley también vosotros habéis muerto gracias al Cuerpo de Cristo, para que pertenezcáis a otro, al que resucitó de entre los muertos a fin de que demos frutos para Dios”. Leemos cómo aquellos que viven la Vida en Cristo han sido salvados del juicio por la ley, que nos juzga según el cuerpo pero que Jesús enseña a vivirla por el espíritu del amor a Dios.

Todo el que se vuelve a mirar al Crucificado es salvado del pecado. Como se salvaba el Pueblo judío en el desierto de las mordeduras de las serpientes cuando miraba el bastón alzado de Moisés con una serpiente de bronce. “Y el Señor dijo a Moisés: Hazte una serpiente abrasadora y ponla sobre un asta; y acontecerá que cuando todo el que sea mordido la mire, vivirá” (Núm. 21, 8). Dios ha ido mostrándonos el camino por el que iba a salvar a la humanidad, siempre guardando su promesa al que vencida su naturaleza por medio de la obediencia se inclina y pide perdón a los pies de la Cruz. 

ORACÍÓN

Santa María Magdalena, perla preciosa de Cristo, caída de la Mesa del Amor de Dios, profundamente perdida durante un tiempo, pero buscada y encontrada por Jesús y los suyos con inmensa solicitud y Amor.

Tú, que escuchaste su poderosa Palabra invitándote con urgencia al arrepentimiento y a la conversión, alcánzame de Él, por tu intercesión, escuchar también yo su llamada y decidirme al arrepentimiento y a la conversión.

Tú, que en un instante fuiste perdonada por Jesús, y te encontraste de repente libre de tus graves extravíos, alcánzame de Él, por tu intercesión, la gracia de reconocer mis culpas y de recibir su perdón.

Tú, que fuiste liberada por Jesús del dominio de Satanás, y de las fuertes ataduras que te ataban a él, alcánzame de Jesús, por tu intercesión, la gracia de verme libre de todas las ataduras de pecado que no me dejan romper con él.

Tú, qué después de tu conversión lo acompañaste como discípula suya, guardando en tu corazón sus Palabra de Vida, su divino perdón, siendo testigo privilegiada de sus milagros de Amor, alcánzame de Jesús, por tu intercesión, la gracia de seguirle también yo, acogiendo su Palabra, recibiendo su perdón,  siendo testigo también hoy de su Misericordia y su Amor.

Tú, que no desperdiciaste ocasión alguna para demostrarle tu gratitud y amor, que ungiste sus pies en Betania seis días antes de su muerte y con tus propios cabellos los secastes, alcánzame de Él, por tu intercesión, la gracia de mostrarle siempre mi humilde agradecimiento y mi delicado amor, sobretodo en el precioso Sacramento de su Cuerpo, la Santísima Eucaristía y en mis hermanos los hombres donde se  esconde Él.

Tú, que no dudaste en seguirle hasta la Cruz, en Jerusalén, y que fuiste testigo privilegiada de su resurrección, alcánzame de Jesús, por tu intercesión, la gracia de  enamorarme de Él y de seguirle fielmente hasta el final.

Tú, que fuiste la primera testigo de la  resurrección de Jesús, y por encargo suyo te convertiste en la Apóstol de los Apóstoles; tú que seguiste cumpliendo esta misión hasta el último instante de tu vida, y continuas realizándola entre nosotros hasta el fin de los tiempos, alcánzame de Jesús, por tu intercesión, la gracia de ser Apóstol de su Misericordia, como tú, hasta el último aliento de mi vida.

Oración y Comentario: ¿POR QUÉ MARÍA MAGDALENA ES TAN ESPECIAL? 2016 Homilía. P. Álvaro Cárdenas. 

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