Caminar en todas las circunstancias

“Caminar atentos, incansables y valerosos”

Papa Francisco

El cuerpo es como la Jerusalén que viene Jesús a habitar en ella. Es la ciudad que espera a su rey y le hace el honor de recibirlo con todo detalle de respeto y acogida.

Morir a uno mismo no es algo masoquista ni un fin en sí mismo. No se trata de dejarse pisotear por la fuerza de otro. Tampoco es una especie de liberación tal y como proponen las practicas del budismo. Se trata de vivir de manera diferente,  es una cuestión de amor, de libertad verdadera y de dominio de si. Este dominio permite servir a los demás,  buscar su bien,  tratar con Dios. Es la búsqueda del camino lo que nos lleva a buscar el amor que sea verdadero y eterno.

Toda naturaleza tiene un movimiento propio, que en los seres racionales depende de la voluntad. En el hombre hay no sólo voluntad racional, sino también sensualidad, o sea, afectividad sensible que, por ser obediente a la razón, se llama voluntad por participación. Es importante subrayar que no puede establecerse un paralelismo entre lo que sucede con la sensibilidad y la razón. Cuando la razón conoce algo sin comparar, el acto de la voluntad que le sigue es llamado voluntad según la naturaleza; pero cuando la operación de la razón es comparativa, el acto de la voluntad es voluntad según la razón.

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