Estoy celoso de vosotros

¿Cómo un hombre puede renacer cuando ya es viejo? (Jn 3, 1-8) Preguntó Nicodemo.

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“Celoso estoy de vosotros con celos de Dios”, 2Cor 11

Para responder esta pregunta hay que preguntarse antes ¿Qué es el hombre? ¿Cuál es su capacidad? El hombre ambiciona lo que no es y, teme perder lo que ni siquiera es suyo,.. “Cada uno juzga bien aquello que conoce”, el juzgar le sobreviene al hombre en su indefensión frente a lo que teme y, en ello, se equivoca. Muchos miran y no ven cómo se hace de nuevo lo que ya es viejo.

La literatura, el arte, la investigación, toda actividad y elección tienden a un determinado bien, todas las cosas aspiran a algún bien, decía Aristóteles. “El fin del arte es interioridad”, significa la prioridad de buscar en el hombre su propio fin, su sentido de qué es la vida, hacia donde le lleva el tiempo ¿qué es el hombre para que pueda renacer? Dice la Gaudium et spes (20) que el sentimiento de progreso ha llevado al hombre a creer, principalmente, en una liberación material, económica y social. “Pretende que la religión, por su propia naturaleza, es un obstáculo para esa liberación”. Se ha orientado la vida de una manera ilusoria y se han creado un mito basado en una cultura que, más que orientar a conseguir la libertad, ha orientado a cerrarse en tópicos que difunde el ateísmo. Así, la juventud se ha visto frustrada muy rápido, el hombre ha visto que el poder presiona para orientar hacia callejones sin salida.

“El hombre del neocapitalismo, con sus frigoríficos, sus supermercados, sus automóviles utilitarios, sus misiles y sus escenarios televisivos está tan exangüe, desalentado, desvitalizado y neurótico como para justificar a quienes quisieran aceptar su decaimiento como si fuese un hecho positivo y reducirlo a objeto entre los objetos”.

Como la sangre en las venas, corre en las acciones de los hombres en la cultura; el artista, cuando actúa, no puede ni ignorarla ni prescindir de ella. La única manera que disponemos para participar en la vida es actuar; los escritores con sus libros; los pintores, con sus obras de arte; los teólogos, con su estudio en cuanto que éste es el beneficio de la misma vida para todos.

Para aportar algo a los demás, son nuestras acciones las que definen el fin que perseguimos. Nuestro trabajo son acciones dirigidas a algo, somos seres teleológicos (telos; fin); son acciones políticas en el plano político; en el plano moral, son acciones éticas y en el plano social, son acciones humanas, aunque nos propongamos casi siempre hacer sólo nuestra obligación, nuestro trabajo bien hecho. Al final, son nuestras acciones responsables el medio de obtener nuestra felicidad y son responsables las acciones, del rumbo que toman los acontecimientos en el mundo.

Arbol

Adam: homo / adamah: tierra cultivada y fértil

La tierra forma parte del hombre, la tierra fértil es el lugar de origen donde lo nuevo reviste lo viejo. El hombre ocupa un lugar privilegiado en la creación, porque Dios mismo toma esa tierra y se hace hombre. El corazón del hombre guarda un Misterio, allí se encuentra la semejanza donde se tocan “el cielo y la tierra”. Es el “huerto” donde se cultiva el amor, la alegría, la esperanza y la fe. Dios da a cada hombre una “tierra” (un corazón) para cultivarla y guardarla, dice el Génesis. Ese corazón llega a ser viviente porque Dios mismo le insufla un soplo de vida, le da una dignidad especial y crea una relación singular con él. La tierra, no es algo extraño al hombre. Es el lugar donde se representa la creación continua de Dios, la renovación de su promesa. Es tierra abonada, cultivada, que acoge la semilla y florece, se recoge y se vuelve a trillar. La tierra (el corazón) siempre está abierto a esa vida nueva, ese volver a ser tallo verde. ¿No es un milagro que Dios dejara ese lenguaje de la vida en algo tan sencillo, tan evidente?

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The only way we must participate in life is through the action: Writers writing their books, painters painting their works of art, theologians with their study of the God’s Revelation to the Human Being in a way where he is the beneficiary of it. Giving something us to the others through our actions define the purpose that we pursue. Our work shows the actions directed to achieve something as we are theological beings. They are political actions in the political level; in the moral level, they are ethical actions and in the social level, they are human actions, although we convince ourselves that what we are doing is just for obligation to give a right result of it. In the end, our responsible actions are the means to obtain our happiness and they are responsible of the course of the events we see in the world.

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