La Maternidad de María

Evangelio según san Juan 20, 19-23

 

La Maternidad de María

Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío». Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». 

Contemplar la Maternidad de María salvará al mundo de la maldad, de la locura del odio y la violencia.

Si la palabra de Cristo es Vida, si María es Madre Todopoderosa que ama a todos los hombres ¿cómo hay tanta maldad en el mundo? “Es el enemigo que lo hizo”, nos repite Cristo; es la soberbia origen y causa de toda maldad. Donde hay soberbia, hay cizaña.

Un Decreto de la Congregación para el Culto Divino, el Vaticano, establece la memoria de la “Virgen María, Madre de la Iglesia” que se celebre cada año el lunes siguiente a Pentecostés.

¿Por qué es importante este título a la Ssma. Virgen María?
Los tres misterios del amor de Dios al mundo: la Cruz de Cristo, la Hostia y la Virgen: «Esperamos que esta celebración, extendida a toda la Iglesia, recuerde a todos los discípulos de Cristo que, si queremos crecer y llenarnos del amor de Dios, es necesario fundamentar nuestra vida en tres realidades: la Cruz, la Hostia y la Virgen –Crux, Hostia et Virgo. Estos son los tres misterios que Dios ha dado al mundo para ordenar, fecundar, santificar nuestra vida interior y para conducirnos hacia Jesucristo. Son tres misterios para contemplar en silencio (R. Sarah, La fuerza del silencio, n. 57).

Para ser del Corazón de Jesús no hay camino más que el de la humildad. ¿Quieres saber si un acto es agradable a Dios? Examinaté junto a María; examina si te reportará gloria o humillación, y obra en consecuencia. Si te va a dar gloria, acéptala como un sarcasmo. El orgullo es el cáncer de la sociedad, y su primera víctima es el propio orgulloso que cae en su propio aburrimiento. El humilde, por el contrario, pertenece a María, que con su Humildad, su silencio, nos enseñó el verdadero amor que atrajo a su Corazón la Bienaventuranza del Espíritu de Dios.

El hombre humilde sabe que el juicio de Dios es siempre Justo, Dios es Bondad y, de la misma maldad saca beneficios para los humildes.

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