Cuarenta-días, qué son?

Mc 1, 12-13; Jesús, arrojado al desierto

A continuación, el Espíritu le empuja al desierto, y permaneció en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás. Estaba entre los animales del campo y los ángeles le servían

… “ekballei”; el Espíritu le arroja… El Espíritu ya está en Jesús y, desde todo su ser, le lleva al desierto, connaturalmente le encamina hacia la soledad para orar, pero es tentado. Igual que Adán fue arrojado del Paraíso y se sintió solo, con las fieras que ya no le obedecían. Jesús va a tocar la humanidad del hombre con todo su drama. Pero, dice, los ángeles le servían. No es el hombre que ha rechazado a Dios (Adán), sino que se retira al desierto para encontrarse con Dios y, entonces, los ángeles le acompañan… como cuando Abrahán salió al desierto con su hijo y en el desierto iba a ofrecer un sacrificio a Dios según la religión cananea de ofrecer al primogénito (el chivo expiatorio). Pero YAHVÉ salió al encuentro por medio del ángel que sujetó la mano de Abrahán y le mostró un cabrito enredado en unas zarzas; el sacrificio que Dios quería no era la vida de su hijo Isaac, sino la fe, la confianza firme puesta en Dios. Un Dios que no pide sacrificios humanos, ni quiere sangre vertida, quiere que le miremos y confiemos en Él. Abrahán va a confiar en Dios y se convierte en el “Padre de la fe”; en el modelo de fe en el único Dios. Para ello, Dios le llevó al desierto, para enseñarle la verdad de Su Corazón, su Amor.

Después de esos cuarenta días en el desierto…

La Cuarenta son los días del diluvio universal, cuarenta días que Moisés estuvo en el Sinaí, cuarenta días de arrepentimiento de los ninivitas tras la advertencia de Jonás, cuarenta días del ayuno de Cristo y cuarenta años que los judíos deambularon en el desierto,.. El cuatro es el número de la verdadera conversión.

Después de cuarenta días y cuarenta noches de lluvia, con Noé, el mundo fue otro, nació una nueva vida. Moisés estuvo cuarenta días en el Sinaí hablando con YAHVÉ y recibió la Ley, la Alianza con Dios para recibir la Tierra Prometida. Después, el Pueblo elegido pasó cuarenta años en el desierto siendo guiado y enseñado por YAHVÉ, hasta que le convirtió en un Pueblo sabio e invencible. También Jesús ayunó cuarenta días en el desierto antes de empezar su vida pública. En ese tiempo fue tentado por el diablo y venció.

A los cuarenta años las personas dan vuelta a su vida, se plantean cómo han vivido hasta ese momento y comienzan a vivir de otra manera,..

Jesús comenzó a predicar el Reino de Dios: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva”. (Mc 1, 14-15)

¿Qué experiencia vivió Jesús esos cuarenta días? ¿Cómo empezó a predicar una Novedad, radicalmente, como si hubiera recibido una misión de urgencia? A partir de ese momento, la actividad de Jesús va a ser incansable y de tal autoridad, que nada le va a parar. Los cuarenta días suponen un tiempo de crecimiento y de recibir un don que nos va a llevar a una plenitud en nuestra vida, a un convencimiento de lo que tenemos que hacer. Pero esos cuarenta días pueden ser infructuosos sin “desierto”, es decir; sin verdadera auto-reflexión sobre nuestra vida anterior; sin vivirlos buscando; sin expresar nuestro interior, sacarlo afuera y “expulsar” (ekballei) aquello que no nos lleva hacia el camino correcto…

M. Esperanza

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