Sed pequeños!

“Una voz clama en el desierto: «¡Preparad el camino al Señor! ¡Allanadle los caminos!» (Is 40, 3). Son palabras que tienen un significado profético, Dios interviene en nuestra vida y nos pone un camino por delante, nos hace seguirle para salvar nuestra vida. “Yo envío a mi mensajero delante de tí para que te prepare el camino” (Mc 1, 2). ¿Significa eso que no hacemos nosotros nuestra vida? ¿Qué tenemos un camino que “nos espera”? ¿Qué debemos olvidar nuestros sueños?

¡Sed pequeños!

Significa eso: esperad siempre lo mejor de quien nos ama y “confiar”. Ponerse las sandalias cuando eres un niño es una tarea difícil que requiere de que nos ayuden para abrocharla. Empezar a caminar sin esa ayuda es muy difícil.

Cuando “Jesús de Nazaret” empieza a andar por la vida pública, le ayudó Juan el Bautista. Él era el Hijo de Dios y necesitó, quiso tener la necesidad de un niño; que alguien le ayudara a “abrocharse las sandalias”. Juan el Bautista venía a anunciar algo muy importante, eran palabras de esperanza, de alegría; el camino del Señor empezaba y hay que “Allanarle los caminos”, ayudarle; abrirle la puerta, calzarle la sandalia. Se anunciaba la acción de Dios en nuestra historia, en nuestra vida; venía nuestro Padre para guiarnos en el Camino. ¿Cómo no íbamos a confiar en Él? ¿Qué iba a ser difícil?… ¿Qué íbamos a tropezar y a caer? No sabemos, nadie nos ha dado un mapa, una guía de viaje, pero cada herida nos iba a señalar una enseñanza, una parada y nuevos amigos a quien ayudar y conocer. Ese es el viaje más apasionante, nuestra vida de caminante; haciendo camino. Con nuestros pies y con los de otro que nos lleva la delantera. Jesús también se calzó sus sandalias y pidió ayuda a Juan el Bautista. 

Juan vivía al borde del río Jordán y bautizaba con agua a aquellos que empezaban el camino. Ellos confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán, dice san Marcos (1, 5). Incluía una conversión, decir los pecados. ¿Qué importancia tendrá para caminar el decir los pecados? Mucha!!

¡Se trata de empezar una vida nueva!

Ser diferente a como se ha sido antes, cambiar. Un viaje necesita ponerse pilas y ser alguien dispuesto a cambiar para encontrar algo nuevo, bueno y definitivo. Esto se simboliza en el bautismo de agua que hacía Juan: representa la muerte, el agua que inunda todo y lo que surge de nuevo es la vida, como en el diluvio de tiempos de Noé. Cuando nacemos, lo hacemos “rompiendo aguas” en el útero de nuestra madre. Pero el río Jordán representa agua que fluye, es un torrente, es vida nueva. Allí se acercó Jesús y pidió a Juan que le bautizara, que iba a empezar su camino y quería ser “pequeño”, como cada uno de nosotros. Iba a caminar delante para dejar señales en el camino a quienes quisieran ponerse a caminar con Él.

“Ser pequeño” es fundamental para aprender a andar un camino nuevo y necesitamos ayuda, como Jesús. Quién nos escuche decir aquello que hemos vivido y que dejamos atrás; quién nos ayude a abrocharnos las sandalias; quién nos de la mano,..

M. O., “Jóvenes de la Guardia de Honor”

3 junio 2017

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s