ADVIENTO 2017

Dios es amor, el que ama conoce a Dios…  (1 Jn 4,7)

La obra de la creación que lleva a cabo Dios es una obra de amor.

Dios crea al hombre por amor, dentro de un amplio y profundo proyecto de amor. Este proyecto de amor, esta obra divina, es profundamente significativa e interesante. Pero el hombre no ha hecho suya la mirada del amor, sino que vive sumido en su soledad, perdido en su sombra, lleno de miedos.

Hay un lugar para tí en el Corazón de Dios que está lleno de sentimientos y mociones que van a despertar tu inteligencia y alegría de vivir.

“Os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo; os arrancaré el corazón de piedra y os daré un corazón de carne” (Ez. 36, 26).

¿Cómo viene Dios a mi corazón esta Navidad? Como yo haya preparado mi corazón… Con tantas ganas como le haya llamado, le haya puesto un sitio en mi casa, lo haya anunciado a mis amigos y familia. ¡Nadie se presenta en casa de otro sin ser invitado! Preparar el corazón puede hacerse con una promesa, con ayuno un día a la semana, con una obra de caridad, con una Novena a la Ssma Virgen,.. el corazón se alegra cuando hace oración.

Cuando imitamos a Cristo nos ponemos una sombra de bondad y la seguimos… Así, nuestros pasos van tropezando con las cosas, porque la sombra no nos deja ver dónde hay que poner los pies. Pero, aún así, pensamos que somos buenos, porque esa sombra nos cubre la cabeza.

Esta es una imagen del hombre que busca agradar a Dios y hace las cosas esforzándose, sufriendo y con un coste más o menos elevado de abandonar la alegría verdadera.

En cambio, la Navidad llega cada año para renovar ese rostro de Dios en un Niño. Nace de nuevo en cada corazón para enseñarnos a ver al verdadero Dios que no nos trae una sombra para indicar un camino; nos trae una Estrella llena de luz para iluminarnos en la noche. Si hubiera nacido a mediodía, los pastores habrían buscado una sombra, no una estrella para seguirla. Sus cabezas estarían bajo un sombrero, por el calor del sol. Pero Jesús vino a nacer en una noche, la nuestra, con muy pocos recursos, pero pleno de alegría. Él es la Fuente de Luz y calor que necesitamos. Las velas encendidas representan nuestras almas en espera, en la noche, guardados por las estrellas que nos van a anunciar la Buena Noticia:

!Llega el reino de los Cielos!

“Habiendo amado a los suyos… los amó hasta el extremo”. (Jn. 13, 1)

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